sábado, 6 de agosto de 2011

18. Regalos y mentiras

50 años después...


Rouge caminaba por las calles repletas de gente. Los últimos rayos de sol, ofrecían un espectáculo de luces hermoso. Mientras, las primeras farolas iban iluminándose a medida que el Farolero empezaba a encenderlas. Antes de volver a la Hostaleda, decidió darse un capricho. Con parte del dinero que había ganado, podría permitirse alguna pequeña baratija. Recorrió tranquilamente toda la calle mayor hasta llegar a la calle de las tiendas. Admiro las joyas, colgantes, etc, que estaban expuestos en las vitrinas de la joyería. Una pulsera con un diamante, captó su atención. Le resultaba tremendamente familiar, pero no conseguía saber la razón... Tras unos minutos, entró en la pequeña tienda. No se veía nadie a la vista. Pero de pronto, un anciano salió de la trastienda.


"Buenos tardes, señorita" El anciano le dedicó una sonrisa "¿La ayudo en algo?"


"Em...Claro, quería preguntar acerca del precio de la pulsera que tienen expuesta fuera..."


"¿Se refiere a la pulsera con una piedra preciosa blanca?"


"Si, justo esa" El dueño salió de detrás del mostrador y se dirigió hacía el escaparate


"¿Esta?" Abrió la mano y mostró la pulsera a la joven. Sus ojos brillaron de emoción. Aquella joya brillo con intensidad cuando fue a tocarla, pero aparto la mano rápidamente "Son 2000 dolares"  Rouge contó el dinero que llevaba en su bolsita de terciopelo. Le faltaban 800 dolares. Suspiro disgustada y bajo la cabeza


"Lo lamento. No poseo..." De pronto la puerta de la tienda se abrió. Un extraño encapuchado entro.


"Buenas tardes" Rouge quedó por un momento atontada, sin dejar de mirar al nuevo cliente


"Buenas tardes, señor, enseguida le atiendo. ¿Me decía, señorita?" Pero Rouge no lo escucho, estaba demasiado distraida. Intentaba visualizar el rostro de aquél desconocido, pero su capa negra le dificultaba la tarea. Cuando ya el último rayo de sol se oculto tras las montañas, el joven encapuchado se quitó la capucha. Unos mechones rojos de su cabello habían escapado, mientras que el resto de su cabellera formaba una hermosa cola de caballo en su nuca. Cuando se encontró con sus ojos, Rouge casi se desmaya. Unos hermosos ojos morados la miraban. El equidna la miraba fijamente a ella, sintió como se ruborizaba "¿Señorita?..." La voz del dependiente la sacó de sus pensamientos


"¿Eh? ¿Qué?" Miró al dependiente que la miraba aguardando su respuesta, cosa que la hizo que se sintiera aun más avergonzada


"Le decía que son 2000 dolares"


"O...Claro...La pulsera..." Miró al equidna rojo, estaba apollado contra la pared, Que guapo es...¿¡Pero que digo!? Aparto la mirada del desconocido y cerró los ojos, intentando borrar esos pensamientos "Lo lamento, señor. No dispongo de esa cantidad" El dependiente hizo una mueca de disgusto y devolvió la pulsera a su sitio


"O...¿Puedo ayudarla en algo más?"


"No...Me temo que no" Su voz sonaba cansada y desilusionada. Le habría gustado tanto tener aquella pulsera... Sopeso la posibilidad de regresar al día siguiente con la cantidad, aquella noche trabajaría duro para ganar los 800 dolares.


"Entonces, que tenga una buena noche. Espero verla pronto" El anciano regreso tras el mostrador y se despidió de Rouge  como si la ignorara


"Buenas noches..." Arrastro los pies hasta la puerta, echo un último vistazo al guapo desconocido que para su sorpresa, la miraba fijamente. Salió de la tienda con las mejillas rojizas y el corazón latiendole deprisa. Lo último que le pareció oír antes de la voz del dependiente fue un "Hasta luego" de parte del guapo desconocido.


Aguardo unos momentos  observo la pulsera antes de girarse y emprender el camino de regreso a la Hostaleda...


"Ay, ¡que bueno! Tengo la sensación que esta noche tendremos clientes" Maion danzaba por todos los lados de la sala ante la mirada divertida de sus compañeras


"¿Y eso qué te lo hace pensar, Mai?" Susan se cruzo de piernas y muro de reojo a Maion que seguía danzando y saltando feliz a lo suyo


"Es solo mera intuición" Dijo feliz mientras giraba cual bailarina


"Entonces, yo tengo la intuición de que te vas a caer en 3...2...1..." Las carcajadas estallaron por toda la sala cuando Maion perdió el equilibrio y cayó al suelo


"Mi cabecita X~X..."


"Te pasa por andar portándote como una cría, jaja" Todas las chicas rieron


"¿Con que cría, eh? ¡Toma cría, Yuka!" El cojín dio de lleno en el rostro de Yuka. La guerra de almohadas comenzo. Rouge debatía un duelo con Maion a cojinazo limpio, cuando la Casera entro


"¡Ya basta chicas! Sera posible... Los clientes o tardaran en llegar, así que dejar de hacer el imbécil ¡y preparaos para trabajar!" Todas asintieron y nadie discutió. Rouge se vistió y guardo sus pertenencias en un escondrijo que había creado en el armario de su habitación. Tal y como dijo la Casera, no tardo en llegar el primer cliente. Y así transcurrió la noche, como todas las noches, la misma rutina...


Rouge descansaba en su cama de matrimonio esperando a su cliente de la noche. Hoy si quería tener un cliente. Se había puesto lo más guapa posible para ganar la mayor cantidad de dinero. Ningún hombre resistía a sus encantos, era uno de sus "dones" femeninos. Leía un pequeño libro que había comprado cuando era una cría, cuando la puerta sonó. Rápidamente guardo el librito en un cajón y se puso en posición


"Adelante" No pudo creer lo que vieron sus ojos. Allí, en la puerta estaba el guapo desconocido de la joyería.


"Quien me diría que nos volveríamos a encontrar...Y en un sitio como este" Intento guardar la compostura y se mentalizo de que solo era un cliente, por muy atontada que su pusiera debía tener la mente fría si no quería ser timada "Espero encontrar lo que busco..." Cerró la puerta y se despojo de su capa negra. Empezó a desnudarse y a desnudarla... Por una vez en toda su vida, Rouge hizo su trabajo no por obligación, sino por gusto. Tras horas que parecieron minutos, Rouge se quedo tumbada apoyada en el pecho de el guapo desconocido. Se sentía feliz, por alguna estúpida razón.


"Me llamo Knuckles" Rouge abrió los ojos y se encontró con los de él "¿Y tú, preciosa?"


"Ro-Rouge" Estaba roja y las mejillas le ardían


"¿Sabes? Eres muy hermosa..." Empezó a besar su cuello y bajar hasta el pecho "Tengo una cosa para ti..."


"¿Algo para mí?" Pregunto confundida al ver como Knuckles se levantaba y se dirigía hacía donde estaba su capa y de un bolsillo sacaba una cajita. Lego volvió a su lado y se la entrego "Antes te vi mirando esto. Pensé en dártelo cuando nos volviéramos a encontrar..." Abrió los ojos como platos al ver el contenido


"La-a pulsera..." El equidna sonrió


"Sabría que te gustaría"


"Pero yo...No puedo aceptarlo. ¡Te ha costado una fortuna! Además, ¿por qué a mi?"


"Pensé que te quedaría mejor a ti que a mi" Rió "Es solo un regalo por lo bien que me lo he pasado esta noche contigo. Además me gusta verte sonreír. Y me haría aun más feliz que lo aceptaras"


"De acuerdo..." Se colocó la pulsera y sintió una pequeña descarga


"Y ahora...Otro regalo..." Estaba tan atontolondrada que apenas le dio tiempo a gritar cuando unos colmillos se clavaron en su cuello. El dolor fue espantoso. Pero no pero que lo que vino después. Knuckles desapareció por la ventana cuando Maion, la mejor amiga de Rouge entraba por la puerta al oír el grito de dolor


"¡Rouge! ¡¿Rouge, qué te ocurre?!" Pero Rouge ya no estaba. Una bestia infernal había ocupado su lugar. Abrió los ojos de pronto cuando su cuerpo dejo de convulsionarse " Rouge ¿estas...? Rouge, tu-tus ojos...¡Son rojos!" La bestia la miro, la sed de sangre le impedía pensar con claridad. Rouge se abalanzo sobre la joven de apenas 15 años y la arrebato al vida. Y así todas las personas que estaban en esa casa. Rouge no recupero hasta horas después la conciencia sobre sus actos


"¿Qu-Qué me ha pasado?..." Cuando consiguió ver con claridad se encontró con su hogar completamente destruido. Estaba en la sala donde horas antes había estado riendo con el resto e sus compañeras "¡¿Qué ha ocurrido aquí?! ¡¿Chicas, donde están?!¡Esta broma no tiene ninguna gracia! ¿Eh?" De pronto oyó un chapoteo. Al mirar al suelo se encontró con un charco de sangre y no lejos el cuerpo de Yuka, que yacía mutilado y descuartizado. Rouge grito y corrió a su habitación, y se encerró allí "Es solo una broma...Una broma..." Pero al caminar de espaldas tropezó con algo y calló al suelo. Se dio con la cabeza en el colchón viejo y al abrirlos ojos la vio "No... No, no, no.... ¡No, esto es solo una pesadilla!" Maion, su mejor amiga desde el día en que la acogieron, a la cuál cuidaba como una hermana pequeña. Estaba muerta. "¡Maion!¡Mai, despierta! ¡Por favor, despierta!" Agito el cadáver y comenzó a llorar, pero antes de que tocaran el suelo, sus lágrimas se convertían en hielo "¿Qué...Qué me ha pasado?...¿Qué es lo que he echo?..."
-.-.-.-Años más tarde.-.-.-.-

Esperaba nerviosa que llegase la hora. Sentada en uno de los sofás, observando como su madre tegía, y el incomodo silencio, solo conseguía ponerla más nerviosa. Sus hermanos, ya habían salido. Padre y Rosalina habían ido ha hablar sobre el futuro compromiso de la muchacha. Cristalice al ser la menor, no tenía porque preocuparse de provenir de una familia de riquezas. Ahora podía divertirse y salir, ser libre. Con la mirada inquieta miraba la hora, luego sus manos, (las cuales apretaban su vestido nuevo con fuerza) y luego se estiraba un poco para lograr ver la puerta de roble de la entrada principal. Miro el reloj de nogal que marcaba las seis en punto de la tarde.

Ya son las seis en punto...Él no debería tardar en llegar...

Se resolvió incomoda en el lujoso sofá. De pronto el sonar en la puerta hizo que su corazón se desbocara, y se dirigió a la puerta rauda ante la mirada de sorpresa de su madre.

"Amanda te he dijo mil veces que no se corre por pasillos" La reprendió su madre, pero ella la ignoro y abrió la puerta mientras respiraba con la boca. El joven estaba radiante. No iba muy formal (como siempre) pensó la joven, sus ojos se quedaron atrapados en los azul de él.

"Buenas tardes, princesa" Hizo una reverencia mientras ella vacilaba.

"Te he dicho mil veces que no me llames "princesa", casi tantas como a mi madre que no me llame "Amanda". Pero por vuestras razones, seguís empeñados en dirigiros a mi por ellos" Se cruzo de brazos y cerró los ojos mientras hacía una mueca de enfado. Pero él se río

"De acuerdo, de acuerdo...Vamos gruñona ¿o pretendes pasarte así todo lo que nos queda de día?" Vaciló antes de tomarle de la mano y emprender el paseo.

Estuvieron charlando y riendo hasta llegar al sitio de siempre. La dinámica fue la misma de siempre. Ella se sentó de rodillas y el apollo la cabeza en estas. El sonido del agua al caer por la pequeña cascada y el sonido del bosque era lo mejor del día para ella.

"¿Recuerdas lo que nos costo convencer a tu padre para poder vernos y dar nuestros paseos por la tarde?" Con los ojos cerrados sonrió y ella lo imito al recordar aquellos momentos

"Aun mi padre sigue refunfuñando, por suerte Roselia me echa una mano. Dice que si Padre no me deja verte, ella no se casara. Y Padre siempre acaba resignandose" Rió y agacho la cabeza. Solo escasos centímetros separaban sus rostros

"Me alegro por lo menos de que a mi futura cuñada la agrade, el problema va a ser mi suegro. No quiero ni imaginarme los banquetes de familia" La miro y ambos se rieron. Cuando un mechón se descolgó de su recogido. Ángel lo agarro y empezó a enroscarlo en su dedo "Cuando te vi por primera vez tenías el pelo muy corto" Ella dio un respingo

"¿Acaso no te gusta así?..." Empezó a tocarse el pelo

"Sabes que para mi estas preciosa siempre" La beso en los labios produciéndola una descarga eléctrica que sentían cuando estaban juntos o sus pieles se tocaban

"Aun quiero saber que es eso que te ocurre casi todas las noches del mes de luna llena" La cara de él palideció pero no tardo en recomponerse "Antes siempre paseábamos a la luz de la luna por el parque. Tú siempre decías que aquello te gustaba. Ahora en cambio, siempre te vas durante el ocaso"

"Cris...Es...complicado de explicar" Otro intento por eludir el tema. Como en los últimos meses. Pero supo que aquel comentario solo le dio ainco a Cristalice en indagar más. Su gesto de poner los ojos en blanco le aviso de que aun el tema no estaba zanjado y que la discusión de siempre iba ac omenzar

"¿Complicado?¿Tan complicada es la razón qué no me la puedes explicar? Dime Ángel...¿por qué siempre que saco el tema intentas salir de el y palideces cuando lo menciono?" Llevaba los últimos dos meses con la mismas preguntas, o más. Y no estaba dispuesta a dar su brazo a torcer. Él no sabía ya ni que excusa inventarse cuando oyó como ella resoplaba "Bueno...Oí no me apetece discutir, además hoy no toca luna llena ¿qué te parece si vamos a dar un paseo?" Él sonrió, aliviado, antes de asentir y cogerla de la mano y salir del bosque.

Estaba feliz de poder dar un paseo sin tener que estar atenta a la posición del sol. Ya habían llegado a los parque de Red Montain. La luz crepuscular iluminaba todo en tonos anaranjados y rojizos. Ella se apego a él y cerró los ojos dejandose llevar cuando pensó:

No me gusta mentirle...Pero no creo que pasé nada malo por que una noche de luna llena estemos juntos ¿No?